Chile alcanza un hito de publicaciones científicas antárticas en 2025

Punta Arenas, 18 de junio de 2026. En un continente donde la ciencia es, además de conocimiento, una forma de presencia y de soberanía, Chile acaba de marcar su mejor año. El Instituto Antártico Chileno (INACH) dio a conocer la lista de artículos científicos sobre la Antártica correspondientes a 2025, extraída de la Web of Science —el repositorio que reúne a las revistas que cumplen con los más altos estándares de publicación—, y la cifra es elocuente: 134 artículos, un récord en la historia de la ciencia polar nacional.

El dato no es un número aislado. Es la última estación de una trayectoria que comenzó a acelerarse en 2006, cuando el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) se reformó para potenciar su calidad y competitividad mediante concursos abiertos y transparentes. Aquel año Chile firmaba apenas 16 artículos antárticos. Dos décadas después, ese número se ha multiplicado más de ocho veces, en un ascenso sostenido tanto en cantidad como en impacto.

Una radiografía de la ciencia polar chilena

La elaboración de la lista está a cargo de la investigadora del INACH Dra. Lorena Rebolledo, quien explica por qué este registro anual es mucho más que un ejercicio estadístico. “Es muy importante contar con estos registros del número total de publicaciones antárticas de cada año y el factor de impacto de las revistas para conocer las líneas de investigación que poseen más publicaciones y así poder definir políticas que permitan continuar con el desarrollo de la ciencia antártica y el diseño de los concursos públicos”, señala.

El método es riguroso. La búsqueda incluye a todos los investigadores e investigadoras con dirección chilena bajo la clave “antarc*”, aplicando filtros para descartar resultados que solo comparten el nombre pero no el territorio: el cochayuyo (Durvillaea antarctica), el ñirre (Nothofagus antarctica) o la levadura Candida antarctica quedan fuera. El resultado es una base objetiva para la evaluación institucional, la planificación estratégica y la definición de políticas para el fortalecimiento de la ciencia polar.

¿Hacia dónde mira la ciencia antártica chilena? En 2025, la producción se concentró en las líneas I y VI del PROCIEN —Estado del ecosistema antártico y Huellas humanas en la Antártica—, que sumaron 79 papers entre ambas. La línea III, Cambio climático en la Antártica, exhibe el mayor factor de impacto promedio, aunque también la mayor desviación estándar, lo que revela una alta heterogeneidad entre las revistas donde se publica. En el otro extremo, la línea VII, Ciencias sociales y humanidades, aparece como la menos desarrollada: una veta todavía incipiente en el programa.

Hay un indicador que merece detenerse: el 72 % de las publicaciones del período aparecieron en revistas de alto impacto, en los cuartiles Q1 y Q2. No se trata solo de publicar más, sino de publicar donde la comunidad científica internacional realmente mira.

El tablero mundial: tradición, ascensos y un lugar para Chile

El logro chileno cobra otra dimensión al situarlo en el mapa global. La ciencia antártica vive una reconfiguración profunda. Según el Antarctic Research Trends Report 2025 —elaborado por el Arctic Centre de la Universidad de Umeå junto a la Universidad de Tasmania y el NIFU, con apoyo del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR)—, las naciones que históricamente dominaron la producción polar (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia) muestran una tendencia a la baja en años recientes. El gran movimiento del tablero ha sido el ascenso de China, que casi triplicó su producción desde 2017 y, entre 2022 y 2024, superó a Estados Unidos como principal país emisor de artículos antárticos.

En ese contexto de potencias que se reordenan, el dato chileno destaca por su dirección: mientras varios programas consolidados retroceden, Chile crece. Y lo hace con calidad. Si a nivel global más de la mitad de las publicaciones antárticas recientes se ubican en revistas del primer cuartil —más del doble del promedio de todas las disciplinas científicas—, la concentración chilena en cuartiles Q1-Q2 confirma que el país juega en esa liga de exigencia.

Chile no es un recién llegado a esta conversación. Es uno de los doce signatarios originales del Tratado Antártico de 1959, junto a Argentina, Australia, Estados Unidos, Reino Unido y el resto del grupo fundador. Pero una cosa es la antigüedad del asiento y otra el peso de la voz. En el Sistema del Tratado Antártico, la producción científica es la moneda con la que se gana influencia en las decisiones sobre el futuro del continente. Cada artículo en una revista de alto impacto es, en ese sentido, un argumento más en la mesa.

En el plano regional, Chile se ha posicionado como una de las naciones latinoamericanas más productivas en ciencia en general —segundo lugar de la región en rankings como el de Nature, solo por detrás de Brasil—, y en el terreno antártico esa posición se traduce en liderazgo: el país figura entre el 25 % de las publicaciones polares más citadas del mundo, y aspira a liderar la formación de nuevos investigadores antárticos en Latinoamérica.

Magallanes, la puerta de entrada

El prestigio acumulado abre puertas. “El prestigio internacional alcanzado por la ciencia polar chilena ha facilitado la colaboración con otros Programas Antárticos Nacionales en todas las líneas del PROCIEN”, afirma el director del INACH, Dr. Gino Casassa. Esa cooperación —binacional con Argentina, multilateral en instancias como la Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL) o el SCAR— es a la vez causa y efecto del salto en publicaciones.

Y aquí la geografía se vuelve estrategia. Hacer ciencia antártica desde el territorio chileno no es un detalle administrativo: es la materialización de una política de Estado que entiende a Magallanes como la puerta de entrada al Continente Blanco. Punta Arenas no es solo el punto de partida logístico hacia el hielo; es, cada vez más, un polo de conocimiento donde se piensa, se financia y se proyecta la presencia chilena en la Antártica. Cada concurso del PROCIEN, cada campaña, cada paper que sale de un laboratorio regional refuerza esa condición.

El INACH —organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores, con plena autonomía en los asuntos antárticos científicos, tecnológicos y de difusión— difunde esta lista desde hace años en su Boletín Antártico Chileno, en español, y en Ilaia, en inglés y orientada a la comunidad antártica internacional, ambas disponibles en www.inach.cl.

Los 134 artículos de 2025 cuentan, en el fondo, una historia más grande que la de un récord. Cuentan la de un país pequeño que decidió que la mejor manera de estar en la Antártica era entendiéndola, y que apostó por la excelencia científica como forma de soberanía. En un continente que el mundo entero observa con creciente preocupación por el cambio climático, esa apuesta no podría ser más oportuna.

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