Ma. Soledad Velásquez, químico farmacéutico de Farmacias Ahumada, destaca que mal uso de fármacos es factor principal de eventos adversos evitables según Minsal, con 43% de personas acudiendo primero a farmacia en situaciones urgentes y casi 10 millones viviendo con enfermedades crónicas donde adherencia terapéutica supervisada desde farmacia mejora resultados clínicos mediante educación, prevención de interacciones y controles como presión arterial o glicemia.
Ma. Soledad Velásquez
Químico farmacéutico de Farmacias Ahumada
Entrar a una farmacia es, para muchas personas, el primer paso al cuidado de su salud. Las farmacias, lejos de ser sólo un espacio de compra, se han convertido en puntos de atención cercanos, accesibles y de confianza. Y en el centro de esa experiencia está el químico farmacéutico, un experto cuya labor abarca mucho más que simplemente entregar medicamentos.
Desde laboratorio hasta atención directa al paciente
Su rol comienza con la minuciosa comprobación de la seguridad y excelencia de los tratamientos, ya sea en entornos de laboratorio, Recetarios Magistrales o al analizar prescripciones, y continúa brindando apoyo activo a los pacientes. De acuerdo con datos proporcionados por el Ministerio de Salud, el mal uso de fármacos se posiciona como uno de los factores primordiales detrás de incidentes desfavorables, pudiendo desencadenar ingresos hospitalarios que podrían haberse evitado. Por eso, educar, orientar y prevenir errores terapéuticos es parte esencial del trabajo farmacéutico.
10 millones de personas con enfermedades crónicas
Este acompañamiento no solo evita efectos adversos o interacciones peligrosas: también mejora los resultados clínicos. Según cifras oficiales del Ministerio de Salud, casi 10 millones de personas viven con enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, patologías en las que seguir rigurosamente los tratamientos resulta crucial. En ese contexto, la farmacia adquiere relevancia como un punto estratégico para supervisar el tratamiento y promover prácticas de cuidado personal.
De hecho, cada vez más establecimientos ofrecen controles rápidos como medición de presión arterial o glicemia, herramientas valiosas para seguir la evolución de estas enfermedades.
La adherencia terapéutica en enfermedades crónicas presenta desafíos múltiples: complejidad de regímenes farmacológicos, efectos adversos, olvidos, costos y falta de percepción de gravedad cuando condiciones son asintomáticas. El químico farmacéutico, con accesibilidad superior a otros profesionales de salud, puede intervenir continuamente reforzando educación, detectando barreras de adherencia y ajustando estrategias.
43% acude primero a farmacia en urgencias
El químico farmacéutico también es, muchas veces, el primer profesional de salud disponible. Un estudio del MINSAL indica que el 43% de las personas acude primero a una farmacia cuando enfrenta una situación urgente fuera del horario médico formal. Esa inmediatez permite detectar signos de alerta, derivar correctamente y orientar sobre medidas de cuidado mientras llega una atención más compleja.
Esta función de triaje no reconocida formalmente representa primer nivel de atención de facto, especialmente en contextos donde acceso a atención primaria es limitado por horarios, disponibilidad de horas o barreras geográficas. El químico farmacéutico debe discernir entre consultas resolubles con automedicación supervisada y aquellas que requieren derivación urgente.
Servicio gratuito con responsabilidad ética
Todo esto ocurre de manera gratuita, en un espacio abierto y con un profesional cuya responsabilidad ética es velar por la seguridad del paciente. En un país donde casi 10 millones de personas viven con enfermedades crónicas y donde la automedicación continúa representando un desafío en el ámbito de la salud, la participación activa del profesional farmacéutico se vuelve imprescindible en estos tiempos.
Puente entre sistema de salud y comunidad
En el Día Panamericano del Químico Farmacéutico, es clave reconocer este rol: un puente entre el sistema de salud y la comunidad, un educador permanente y un guardián silencioso de la seguridad terapéutica. Celebrar esta labor es también valorar un servicio esencial que impacta, todos los días, en la salud y bienestar de millones de personas.
El químico farmacéutico representa profesional de salud con mayor accesibilidad horaria, geográfica y económica, operando sin barreras de cita previa o costo de consulta, posicionándose como actor estratégico en sistemas de salud que enfrentan saturación de atención primaria y especializada, particularmente relevante para manejo de condiciones crónicas que requieren seguimiento longitudinal.