Johnson & Johnson introduce en el país la ablación por campo pulsado (PFA), una técnica no térmica que promete reducir tiempos quirúrgicos, minimizar riesgos y elevar el estándar de atención para los más de 50 millones de pacientes que en el mundo padecen fibrilación auricular.
En un país donde la fibrilación auricular registra una tasa de mortalidad de 7,40 por cada 100.000 habitantes —con mayor impacto en mujeres y en personas mayores de 80 años— el anuncio realizado esta semana por Johnson & Johnson no es un hecho menor. La compañía confirmó el lanzamiento en Chile de la ablación por campo pulsado (PFA, por sus siglas en inglés), una tecnología de vanguardia que redefine el abordaje de las arritmias cardíacas y que ya acumula más de 500.000 procedimientos realizados en el mundo desde su primer uso comercial en 2021.
Una arritmia que silencia medio siglo de vidas
La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardíaca sostenida más frecuente a nivel mundial. Afecta a más de 50 millones de personas en el planeta y su prevalencia no deja de crecer: se estima que solo en Estados Unidos la cifra superará los 12 millones de afectados hacia 2030, impulsada por el envejecimiento poblacional y la mayor supervivencia a otras enfermedades cardiovasculares. En Chile, los datos de mortalidad entre 2019 y 2022 revelan que las mujeres presentan una tasa de 8,3 por cada 100.000 habitantes —por encima del promedio general— y que el grupo más vulnerable es el de mayores de 80 años, con 140,68 fallecidos por cada 100.000 personas.
La condición ocurre cuando el corazón pierde su ritmo eléctrico normal en las aurículas. Sus consecuencias van mucho más allá de las palpitaciones: quien la padece tiene entre un 50% y un 100% más de riesgo de morir, además de una probabilidad significativamente mayor de sufrir un accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, deterioro cognitivo e incluso demencia. Cuando los medicamentos antiarrítmicos no logran controlarla —lo que ocurre en una proporción considerable de los pacientes— la ablación por catéter emerge como la alternativa más sólida.
El campo pulsado: precisión sin calor
Hasta hace poco, los procedimientos de ablación cardíaca dependían del calor o del frío extremo —radiofrecuencia y crioablación, respectivamente— para destruir el tejido que genera los impulsos eléctricos anómalos. Ambas técnicas conllevan riesgos colaterales: el esófago, los nervios frénicos y otras estructuras vecinas podían verse afectadas por la energía térmica.
La ablación por campo pulsado opera bajo un principio radicalmente diferente. Mediante pulsos eléctricos de alto voltaje y muy corta duración, provoca un fenómeno llamado electroporación irreversible: perfora de manera permanente la membrana de las células cardíacas responsables de la arritmia sin generar calor significativo. La clave está en su selectividad: ataca preferentemente al tejido miocárdico y respeta las estructuras adyacentes, lo que reduce de forma notable la posibilidad de lesiones en el esófago o parálisis del nervio frénico.
Los ensayos clínicos recientes han demostrado que la PFA no es inferior a las técnicas térmicas en términos de control de la arritmia, con la ventaja adicional de tiempos de procedimiento más cortos y, en muchos casos, la posibilidad de alta el mismo día. Desde 2021, cuando se realizó el primer caso comercial, la tecnología se ha expandido a una velocidad inusual en el mundo de la electrofisiología.
Chile se suma a la vanguardia regional
El lanzamiento en Chile se produce semanas después del anuncio equivalente en México, donde la misma tecnología de Johnson & Johnson fue presentada con los primeros casos en instituciones públicas y privadas de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Ambos países se suman así a la tendencia mundial que convierte a la PFA en el nuevo estándar de referencia en electrofisiología.
“El lanzamiento de la ablación por campo pulsado en Chile reafirma nuestro compromiso de largo plazo con el país y con la transformación de la atención cardiovascular en la región”, declaró Fernando Ruiz de Gamboa, General Manager Chile de la división MedTech de Johnson & Johnson. Para el ejecutivo, se trata de “una manifestación tangible” de la visión de la compañía de hacer accesible la innovación médica de clase mundial.
En la práctica clínica local, uno de los aspectos más destacados es que el sistema integra en un solo dispositivo tanto el mapeo como la ablación, permitiendo al equipo médico visualizar en tres dimensiones —en tiempo real— el corazón del paciente durante todo el procedimiento. Esto reduce la dependencia de la fluoroscopia (rayos X), con los beneficios de radioprotección que ello implica para el equipo quirúrgico y para el paciente.
La visión desde el quirófano
El Dr. Carlos Piedra, electrofisiólogo de la Clínica Red Salud Santiago, fue uno de los primeros especialistas chilenos en trabajar con la tecnología. Su perspectiva desde la sala de procedimientos es reveladora: “Esta tecnología de vanguardia nos posiciona al nivel de los principales centros de electrofisiología del mundo, permitiéndonos ofrecer a nuestros pacientes chilenos el mismo estándar de atención que se brinda en Europa y Estados Unidos”.
El médico subraya que el impacto de no tratar oportunamente la fibrilación auricular va más allá del corazón: quien convive con esta arritmia sin control adecuado enfrenta un riesgo elevado de accidente cerebrovascular, progresión hacia insuficiencia cardíaca e incluso deterioro cognitivo. “La evidencia señala que hay que realizar la terapia ablativa lo más tempranamente posible”, sostiene el Dr. Piedra, subrayando que el abordaje precoz puede cambiar radicalmente el pronóstico del paciente.
El año que consolidó la PFA a nivel global
El año 2025 fue un punto de inflexión para la electrofisiología mundial. Según análisis publicados a comienzos de 2026, la PFA se afianzó ese año como una “realidad clínica segura” gracias a su perfil no térmico, y la estimulación fisiológica del sistema de conducción pasó a ser considerada el nuevo estándar de oro para prevenir la disfunción ventricular. El campo también avanzó hacia la personalización del tratamiento anticoagulante y el reconocimiento del manejo integral —más allá del control del ritmo— como pilar terapéutico irrenunciable.
En paralelo, la evidencia científica acumulada muestra que la PFA ofrece resultados comparables a los de la radiofrecuencia y la crioablación en cuanto al control de la arritmia, pero con menor riesgo de complicaciones graves y flujos de trabajo más ágiles. Su adopción global ha sido tan acelerada que ya supera las 500.000 intervenciones en apenas cuatro años desde su ingreso al mercado.
Para miles de chilenos que conviven con una arritmia que el tratamiento farmacológico no logra domar, la llegada de esta tecnología representa algo más que una novedad quirúrgica: es la posibilidad concreta de recuperar la calidad de vida con un procedimiento más seguro, más rápido y más preciso que las alternativas disponibles hasta hoy.
