Clics Antárticos: el libro que convierte nuestras búsquedas en internet en conocimiento sobre el continente blanco

¿Se habla más de la Antártica en Punta Arenas que en el resto del mundo? Con esa pregunta, simple en apariencia, la periodista científica María Pastora Sandoval inició una investigación que terminó convertida en libro. «Clics Antárticos: un continente que pocos visitan y muchos guglean» propone una mirada original sobre el sexto continente: entenderlo a partir de lo que las personas buscan en internet.

Una pregunta periodística, una respuesta con datos

La obra no nace de una expedición ni de un relato de viaje, sino del análisis de la curiosidad colectiva. A partir de cinco años de registros de Google Trends, la autora comparó las búsquedas sobre la Antártica en cinco ciudades «puerta de entrada» al continente (Punta Arenas, Ushuaia, Hobart, Christchurch y Ciudad del Cabo) con las de cinco grandes capitales: Nueva York, Londres, Moscú, Tokio y Delhi.

Los resultados sorprenden. En Chile, solo tres regiones (Magallanes, Metropolitana y La Araucanía) prefieren el término oficial «Antártica». La investigación identifica además tres tipos de público: uno identitario, otro educativo y un tercero movido por la curiosidad general. Cada uno requiere una forma distinta de comunicar. Punta Arenas, por su parte, muestra un patrón singular: busca con menos frecuencia, pero con mayor intensidad cuando ocurre algo relevante.

Lo inédito: mirar la Antártica desde quienes la buscan

La gran mayoría de los libros sobre la Antártica miran hacia el continente: sus glaciares, su fauna, sus expediciones, su ciencia o su historia. «Clics Antárticos» hace un giro poco habitual. En lugar de describir el territorio, mira hacia las personas que, desde lejos, se interesan por él. El objeto de estudio no es el hielo, sino la curiosidad humana que lo rodea.

Ese cambio de perspectiva es lo que hace singular la obra. Durante décadas, el conocimiento antártico ha fluido en una sola dirección: desde los científicos y las instituciones hacia el público. Este libro invierte esa lógica y escucha primero a la ciudadanía a través de la huella que deja en sus búsquedas. Cada clic se transforma en un dato, y cada dato en una pista sobre qué preguntas tiene la gente, cuándo se las hace y desde dónde.

También es novedosa la herramienta. Google Trends suele asociarse al marketing o al seguimiento de tendencias de consumo. Sandoval la convierte en un instrumento de investigación para la comunicación polar, y la aplica con método: compara ciudades, sostiene el análisis durante cinco años y contrasta territorios con vínculo antártico con otros que no lo tienen. El resultado es un mapa de la atención pública sobre el continente blanco que antes no se había dibujado de esta manera.

Un antes y un después en la comprensión de la Antártica

El aporte del libro no se agota en sus hallazgos. Su mayor contribución es cambiar la pregunta con que se piensa la divulgación antártica. Antes, la pregunta habitual era qué queremos contarle a la gente sobre la Antártica. Después de «Clics Antárticos», la pregunta pasa a ser qué quiere saber la gente y cómo llegamos a ella.

Ese giro tiene consecuencias concretas. Si existen tres públicos distintos, uno identitario, otro educativo y otro curioso, ya no basta con un solo mensaje para todos. Un establecimiento escolar de La Araucanía, una institución en Punta Arenas o un medio de Santiago necesitan estrategias diferentes. El libro ofrece así una base para diseñar campañas, programas educativos y contenidos periodísticos ajustados a cada audiencia.

Hay, además, un aporte a la identidad nacional. El hallazgo de que solo tres regiones prefieren el término oficial «Antártica» revela que la forma en que nombramos el continente todavía no está asentada en todo el país. Esa constatación interpela a quienes trabajan en educación y política antártica: la presencia de Chile en el continente blanco también se construye en el lenguaje cotidiano de sus habitantes.

Que este cambio venga de una periodista científica no es casual. El periodismo aporta lo que la investigación académica a veces deja en segundo plano: la pregunta formulada desde el interés público, la capacidad de traducir datos en historias y la cercanía con las audiencias. Sandoval une ambos mundos. Usa el rigor del análisis de datos y lo pone al servicio de una pregunta que cualquier lector entiende. De ese cruce nace una forma nueva de comprender la relación entre la sociedad y la Antártica.

La divulgación como puente

El valor del libro también está en transformar datos aparentemente fríos en preguntas que interpelan al lector. ¿Qué nos interesa del continente blanco? ¿Cuándo y por qué lo buscamos? ¿Qué dice eso de nuestra relación con él? Esas preguntas son útiles para comunicadores, educadores e instituciones que buscan acercar la Antártica a la ciudadanía.

Así lo destacó la periodista científica Andrea Obaid, autora del prólogo, durante la presentación en la Universidad Gabriela Mistral: «La Antártica no es presentada como un paisaje lejano ni como una postal de hielo, sino como un continente vivo que permite comprender cómo sus transformaciones afectan al planeta completo; y las decisiones que tomemos respecto de su protección tendrán consecuencias para las próximas generaciones».

Una trayectoria ligada a Magallanes y a la comunicación

Detrás del libro hay una trayectoria construida desde el sur. María Pastora Sandoval es fundadora de Mirador Antártico, plataforma dedicada a la divulgación del continente blanco y de la presencia de Chile en él. Su compromiso con la comunicación regional la llevó también a presidir ARCHI Magallanes, el comité regional de la Asociación de Radiodifusores de Chile, que reúne a más de veinte radioemisoras. Fue la primera mujer periodista en encabezarlo.

Ese vínculo con Magallanes atraviesa el libro. La pregunta que lo originó parte de Punta Arenas, una ciudad que vive de cerca la actividad antártica y que, como demuestran los datos, la busca con una intensidad propia. La experiencia de la autora en medios regionales le permitió entender que la comunicación antártica no se dirige a un público homogéneo, sino a comunidades con historias y vínculos distintos con el continente.

De Punta Arenas a Oslo

La investigación ya trascendió fronteras. En agosto de 2026, Sandoval la presentó en la XII Conferencia Científica Abierta del SCAR, en Oslo, Noruega, el mayor encuentro mundial de ciencia polar. Allí fue además coorganizadora del panel «Modelos educativos para comprender la Antártica», donde su análisis de búsquedas generó interés entre especialistas en educación polar.

«Fue un orgullo para nosotros poder mostrar a grandes personalidades de la educación polar nuestros respectivos trabajos y experiencias», señaló la autora. Que una investigación nacida en Magallanes haya llegado a ese escenario confirma que su enfoque no solo es original, sino también relevante para la comunidad antártica internacional.

Un clic que se convierte en lectura

«Clics Antárticos» demuestra que la curiosidad digital puede ser una puerta de entrada al conocimiento. En un tiempo en que buscamos todo en internet, el libro invita a detenerse en esos clics y a preguntarse qué revelan. Pocos visitarán alguna vez la Antártica, pero muchos pueden conocerla mejor. Esa es la apuesta de María Pastora Sandoval: que cada búsqueda sea el comienzo de una lectura y que la Antártica deje de ser un lugar lejano para convertirse en una pregunta compartida.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

YouTube
YouTube
LinkedIn
LinkedIn
Share
Instagram
Telegram
WhatsApp