De 1947 a 2026: Chile y México unen sus primeras expediciones antárticas en el SCAR 2026 de Oslo

En un panel sobre medios y divulgación científica, la periodista María Pastora Sandoval y el historiador Francisco Sánchez expusieron la memoria de la Primera Expedición Antártica Chilena y su cruce con la incursión inaugural de México, ante investigadores de nueve países y con la presencia del Embajador de Chile en Noruega.


Oslo, Noruega, 13 de agosto de 2026. Casi ochenta años separan la Primera Expedición Antártica Chilena de 1947 de la incursión inaugural que México realizó al continente blanco durante el verano austral 2025-2026. Ese diálogo entre dos “primeras veces” fue el corazón del panel “Media and Scientific Dissemination: the cases of Chile and Mexico in Antarctica”, desarrollado en el marco de la Open Science Conference SCAR 2026, la mayor cita de la ciencia antártica del planeta.

La actividad reunió a la periodista científica María Pastora Sandoval, al historiador Francisco Sánchez y a Natalia de la Selva, y contó con la presencia del Embajador de Chile en Noruega, Helmut Lagos. En la sala se dieron cita investigadores de India, Italia, México, Polonia, Chile, Inglaterra, Noruega y Argentina, en un encuentro que se transformó en un punto de reunión para conocer antecedentes, testimonios e imágenes históricas de ambas expediciones.

Pese a la distancia temporal, las dos gestas comparten factores de fondo: la cooperación internacional como base y la proyección de la ciencia como propósito. La expedición chilena de 1947 marcó un antes y un después en la historia antártica nacional, al abrir el camino a las primeras acciones científicas del país en el territorio austral; la de México, mucho más reciente, incorporó a esa nación al grupo de países que despliegan investigación en el continente helado.

Memoria histórica e imágenes de 1947

Durante la jornada se exhibieron imágenes de la Primera Expedición Antártica Chilena de 1947, junto a antecedentes de las primeras labores científicas emprendidas por Chile en la Antártica. Por su parte, la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA) presentó un microdocumental que detalló los pormenores de su primera expedición, ofreciendo al público una mirada fresca sobre cómo una nación se estrena en la exploración polar en pleno siglo XXI.

“Fue una instancia muy importante en donde pudimos compartir los desafíos de la primera expedición antártica chilena, así como compartir antecedentes de las diferentes labores que desarrolla Chile en apoyo del quehacer científico, la exploración, la salvaguarda de la vida humana en el mar y, sobre todo, el importante rol que tenemos como nación antártica”, señaló el historiador Francisco Sánchez.

Magallanes, puerta de entrada al continente blanco

El panel también tendió puentes hacia el extremo austral chileno. Se proyectó un video de saludo de la dotación de la Base Naval Antártica “Capitán Arturo Prat”, que acercó a los asistentes la vida cotidiana de quienes sostienen la presencia chilena en el continente durante todo el año.

A ello se sumaron las reflexiones de actores clave en la toma de decisiones. El Gobernador de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, doctor Jorge Flies, y el Gerente de Finning Punta Arenas, Gonzalo Mitrovich, plantearon los desafíos y las proyecciones estratégicas asociadas al rol de desarrollo de la región y a su condición de puerta de entrada a la Antártica. Sus intervenciones subrayaron que el vínculo antártico no se agota en la épica de las expediciones, sino que se traduce en oportunidades concretas de desarrollo territorial, logística y colaboración científica para el sur del mundo, con Punta Arenas y Magallanes como umbral natural desde el cual buena parte de la comunidad internacional accede al continente.

La Antártica desde las ciencias sociales

Uno de los momentos más comentados llegó con la exposición de María Pastora Sandoval, quien presentó una investigación sobre las dinámicas de las búsquedas del término “Antártica” en Google realizadas desde las ciudades que operan como puertas de entrada al continente. El enfoque, novedoso, permite rastrear y medir el interés ciudadano por el territorio austral a partir de las huellas digitales que dejan las comunidades más próximas geográficamente a él.

“Es un hito importante debido a que retomo mi actividad como investigadora poniendo en valor a Antártica desde las ciencias sociales”, expresó la periodista, destacando el aporte de estas disciplinas a un campo históricamente dominado por las ciencias naturales y la logística polar.

Reconocimientos y un pabellón para la embajada

La jornada tuvo también sus instantes de mayor carga emotiva. Natalia de la Selva entregó un reconocimiento a la delegación ucraniana que apoyó la primera expedición antártica mexicana, un gesto de gratitud que conmovió a los presentes y que graficó, en un solo acto, el espíritu de cooperación internacional que atraviesa toda actividad en el continente helado.

El cierre quedó reservado para un símbolo de profundo significado. María Pastora Sandoval y Francisco Sánchez hicieron entrega, al Embajador de Chile en Noruega, de un pabellón izado en el Territorio Chileno Antártico. La enseña será resguardada en la Embajada de Chile en Noruega, como muestra tangible de la vocación tricontinental del país y de su proyección en los océanos Pacífico y Austral.

Así, en una misma sala de Oslo, se dieron cita el pasado y el presente de la exploración antártica de dos naciones latinoamericanas. Ochenta años separan a Chile y a México en sus respectivas primeras veces; pero la jornada dejó en claro que los une algo más poderoso que el calendario: la convicción de que la ciencia, la cooperación y la memoria son los verdaderos vehículos para habitar, comprender y proyectar el continente blanco.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

YouTube
YouTube
LinkedIn
LinkedIn
Share
Instagram
Telegram
WhatsApp