Desde Hiroshima, Chile lleva la voz antártica: el INACH en la cumbre del Tratado

Punta Arenas. Diez días de negociaciones en la ciudad japonesa de Hiroshima marcaron el cierre de la 48.ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico (RCTA 48) y de la 28.ª reunión del Comité para la Protección del Medio Ambiente (CPA 28), un encuentro al que Chile llegó con voz propia y con asuntos que tocan directamente a Magallanes y al territorio antártico nacional.

No fue una sede cualquiera. Que la cita se celebrara en Hiroshima —una ciudad que el mundo asocia a la memoria y a la búsqueda de la paz— dio un sentido particular a una reunión sostenida sobre un tratado que consagra todo un continente a la paz y a la ciencia. Más de 400 delegados de las 29 Partes Consultivas y 15 Partes No Consultivas, junto a observadores y expertos invitados, se dieron cita en torno a los desafíos del Continente Blanco.

Una delegación con sello chileno

La representación nacional fue encabezada por Diego Bunster, jefe de la División de Asuntos Antárticos de la Cancillería. Junto a él participaron el director del Instituto Antártico Chileno (INACH), Gino Casassa, y la encargada de Medioambiente del Instituto, Verónica Vallejos. A ellos se sumó el investigador del INACH y del Instituto Milenio BASE, César Cárdenas, en su calidad de presidente del Comité Científico de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA).

“Fueron dos semanas muy intensas”, resumió Casassa. La primera estuvo dedicada al Comité de Protección Ambiental, con sesiones paralelas a la plenaria; la segunda, de lleno en las plenarias y en los grupos de trabajo.

La apertura estuvo a cargo del embajador Uyama Hideki, con la presencia del ministro de Relaciones Exteriores de Japón, del ministro de Medioambiente y del alcalde de Hiroshima. En esa instancia, la profesora Jill Mikucki dictó la Conferencia del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR), donde abordó el papel del agua que circula bajo el casquete glaciar y su aporte de nutrientes biodisponibles al océano Austral.

Logros que llegan hasta la isla Rey Jorge

En el terreno ambiental, el balance dejó avances concretos para Chile. De los 42 países que han ratificado el Protocolo de Madrid, 40 participaron en el CPA 28 y discutieron 41 documentos de trabajo, de los que surgió una veintena de recomendaciones.

Entre las más relevantes para el país, Vallejos destacó la aprobación de los planes de gestión de dos Zonas Antárticas Especialmente Protegidas: la N.° 125 (península Fildes) y la N.° 150 (península Ardley), ambas en la isla Rey Jorge, justo en el área donde operan las bases chilenas Escudero y Frei y la Estación Marítima Bahía Fildes. También se aprobó la actualización del Manual de Especies No-nativas y de Enfermedades de la Vida Silvestre.

La reunión, además, dejó tareas para el período intersesional: los países deberán seguir discutiendo el estado de las poblaciones del pingüino emperador y las respuestas al cambio climático desde la Antártica. Vallejos recordó que en octubre de este año se conmemoran los 35 años del Protocolo de Madrid, una fecha que el INACH espera que Chile aproveche para impulsar nuevas actividades de protección.

Pingüino emperador, turismo y un clima que cambia

En el plano político, la RCTA puso el foco en los impactos del cambio climático. Uno de los temas centrales fue la situación del pingüino emperador: se reconocieron los riesgos que enfrenta por la disminución del hielo marino y una amplia mayoría de las Partes respaldó con fuerza su designación como Especie Antártica Especialmente Protegida, aunque no se alcanzó la unanimidad necesaria.

La reunión también estableció dos nuevas Zonas Antárticas Especialmente Protegidas —una en la isla Signy e islas adyacentes (Orcadas del Sur) y otra en bahía Collins, península de Kiev— y revisó los planes de gestión de otras trece.

El turismo antártico, en constante crecimiento, fue otro de los puntos que concitó la atención de las delegaciones. Se debatieron posibles medidas de regulación y gestión, además de metodologías de monitoreo, y se acordó seguir trabajando en un marco integral y consistente para esta actividad a través de un grupo de contacto intersesional.

Antes de la RCTA se realizaron dos talleres preparatorios: uno conjunto sobre cambio climático entre el CPA y el Comité Científico de la CCRVMA, y otro sobre educación y divulgación, con la mirada puesta en el Año Polar Internacional 2032-33.

La próxima cita ya tiene fecha y lugar: la RCTA 49 se celebrará en Incheon, República de Corea, entre el 17 y el 27 de mayo de 2027.

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