Golpes de calor, accidentes acuáticos, intoxicaciones alimentarias e incendios forestales concentran gran parte de las emergencias de la temporada estival y pueden poner en riesgo la salud si no se actúa a tiempo.
Con el aumento de las temperaturas, los servicios de urgencia del país registran un alza significativa de consultas por cuadros asociados al verano. Niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas se encuentran entre los grupos más vulnerables. A este escenario se suman los incendios forestales, que generan consecuencias sanitarias directas como quemaduras e inhalación de humo, además de riesgos indirectos vinculados al desplazamiento de fauna y vectores.
Ante este contexto, la Sociedad Chilena de Medicina de Urgencia (SOCHIMU) llamó a reforzar la prevención y entregó recomendaciones prácticas para reducir riesgos y evitar complicaciones graves.
Principales riesgos estivales y cómo prevenirlos
Golpe de calor
Provocado por la exposición prolongada a altas temperaturas, puede comprometer órganos vitales.
Síntomas: mareos, náuseas, dolor abdominal, confusión, pérdida de conciencia o convulsiones.
Prevención: hidratación frecuente, evitar el sol en horas de mayor calor, usar ropa liviana y suspender actividad física intensa.
Cuándo consultar: ante cualquier síntoma, especialmente en lactantes y adultos mayores.
Quemaduras
Aumentan por exposición solar, fuego o superficies calientes.
Primeros auxilios: alejar de la fuente de calor, enfriar con agua fría corriente si la lesión no es extensa y no aplicar productos caseros.
Recomendación: evaluación médica, ya que algunas quemaduras evolucionan con el tiempo.
Inhalación de humo por incendios forestales
Puede provocar dificultad respiratoria e intoxicación.
Medidas: ventilar espacios, cubrir nariz y boca con paño húmedo y trasladarse a zonas con aire limpio.
Urgencia: consultar de inmediato ante tos persistente, sensación de ahogo o dificultad respiratoria.
Accidentes acuáticos
Siguen siendo una causa frecuente de consulta en piscinas, ríos y mar.
Claves: supervisión permanente de niños, evitar alcohol antes de nadar, no realizar piqueros en zonas no habilitadas y esperar al menos 30 minutos después de comer.
Picaduras de insectos
Algunas pueden ser graves.
Qué hacer: aplicar frío local para disminuir dolor e inflamación; usar repelente en zonas de riesgo. En caso de picadura de araña de rincón, el frío puede limitar el efecto del veneno y se debe consultar.
Virus hanta
Riesgo presente en áreas rurales y de camping.
Prevención: ventilar construcciones cerradas antes de ingresar, usar mascarilla al limpiar, desinfectar con cloro y mantener espacios sin residuos que atraigan roedores.
Alerta: síntomas respiratorios tras exposición requieren atención urgente.
Intoxicaciones alimentarias
El calor favorece la proliferación bacteriana.
Medidas: mantener cadena de frío, higiene de manos, evitar alimentos expuestos al sol.
Consulta: ante vómitos, diarrea persistente, fiebre alta o dolor abdominal intenso.
“Podemos disfrutar del verano de manera segura si evitamos conductas de riesgo. La prevención es clave para no terminar en una emergencia”, señala la Dra. Michelle Pirazzoli, médica urgencióloga de SOCHIMU, quien recuerda que los servicios de urgencia del país están disponibles para atender situaciones críticas.
La recomendación transversal es informarse, anticiparse y actuar oportunamente, integrando el autocuidado como parte esencial de un verano saludable.