Retraso en relleno sanitario preocupa al medio ambiente

La demora en el nuevo Centro de Gestión de Residuos abre un escenario de riesgo ambiental para Punta Arenas, que deberá extender la vida útil de un vertedero al borde de su capacidad.

El municipio advierte impactos en sostenibilidad, salud pública y costos operativos ante la falta de definiciones del Gobierno Regional. La prolongación del vertedero de Leñadura implica mayores emisiones, presión sobre el ecosistema y gastos multimillonarios para mantener un sistema que debía reemplazarse en 2026.

La Municipalidad de Punta Arenas expresó su preocupación por los constantes retrasos en el proyecto de relleno sanitario que reemplazaría al vertedero de Leñadura, infraestructura clave para avanzar en una gestión moderna, segura y ambientalmente responsable de los residuos en Magallanes. El proyecto, inicialmente previsto para enero de 2026, enfrenta nuevas evaluaciones técnicas y falta de definiciones del Gobierno Regional, lo que empuja al municipio a extender la vida útil del actual recinto sin condiciones óptimas.

En un oficio dirigido al gobernador Jorge Flies, el alcalde Claudio Radonich advirtió que la incertidumbre administrativa y ambiental ha paralizado un proyecto que acumula más de una década de retraso. Recordó que el propio gobernador reconoció que la entrada en funcionamiento podría aplazarse “al menos cinco años”, lo que incrementa el riesgo de saturación del vertedero y su impacto en el entorno.

El municipio alertó que el vertedero nunca ha contado con permiso sanitario definitivo y que su operación prolongada agrava problemas ambientales, como la falta total de áridos para cubrir las celdas de trabajo, fundamentales para controlar gases, olores y dispersión de residuos. Solo la reposición de este material implicará un gasto de $700 millones anuales. Adicionalmente, se requieren maquinarias de tipo minera —valoradas en más de $1.500 millones— para triturar residuos y extender temporalmente el espacio disponible.

Radonich señaló que la ley obliga a reflejar los costos reales en las tarifas del servicio de aseo, lo que podría afectar directamente a los hogares si no existen aportes externos. Por ello, el municipio solicitó financiamiento para maquinaria, fondos para áridos, transferencia del Plan de Cierre y evaluación de soluciones alternativas que minimicen los impactos ecológicos.

El municipio subraya que cada mes de retraso profundiza la presión ambiental sobre Punta Arenas y su entorno natural, por lo que urge una respuesta técnica y financiera del Gobierno Regional. La resolución temprana permitirá evitar costos mayores, reducir riesgos ecosistémicos y avanzar hacia una gestión de residuos alineada con los estándares científicos y ambientales que Magallanes necesita.

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