Aunque la discusión estuvo marcada por la política, seguridad y migración, el segundo Debate Presidencial ARCHI dejó varios momentos clave para el ecosistema científico y tecnológico del país, con referencias a salud digital, investigación universitaria, manejo del agua y regulaciones tecnológicas.
Ambos candidatos, José Antonio Kast y Jeannette Jara, abordaron, directa o indirectamente, desafíos que requieren ciencia, ingeniería e innovación: desde listas de espera y digitalización del sistema de salud hasta desalación, infiltración de acuíferos, gobernanza del litio y fortalecimiento de la SUBTEL como regulador tecnológico.
Aunque no existió un bloque explícito dedicado a ciencia y tecnología, el debate entregó señales relevantes sobre cómo cada candidatura enfrenta la modernización del Estado y el uso de evidencia científica en políticas públicas. En materia de salud, José Antonio Kast destacó la colaboración entre instituciones académicas y servicios sanitarios para diseñar estrategias que reduzcan las listas de espera, mencionando trabajos conjuntos de universidades como la Andrés Bello, la Católica, la Universidad de Chile y la San Sebastián. Subrayó además la falta de digitalización del sistema, afirmando que aún hay millones de personas que “ni siquiera tienen ficha médica digital”, lo que impide avanzar en un modelo de atención más eficiente y basado en datos.
Jeannette Jara coincidió en la relevancia de integrar capacidades públicas y privadas en salud crítica, asegurando que no tiene inhibiciones en derivar cirugías al sector privado cuando sea necesario, siempre bajo criterios de precio razonable. Planteó también la formación de especialistas como un eje para enfrentar déficits estructurales. Estas intervenciones mostraron que la salud digital, la interoperabilidad y la cooperación con centros de investigación podrían ocupar un lugar central en la próxima administración.
La crisis hídrica fue otra área donde el debate se conectó con la ciencia aplicada. Jara sostuvo que las plantas desaladoras deben expandir su uso para abastecer también a la población, y no solo a la industria, junto con fortalecer embalses y estrategias para enfrentar la desertificación. Kast, en tanto, defendió la infiltración de acuíferos, la modernización de los sistemas de Agua Potable Rural y el uso de desaladoras como la de Caldera, señalando que sus impactos ambientales pueden controlarse mediante mediciones científicas. Ambos coincidieron en que el cambio climático obliga a una gestión basada en ingeniería, hidrología y soluciones tecnológicas avanzadas.
Otro eje tecnológico emergió al abordar la labor de la SUBTEL y la regulación de plataformas digitales. Jara planteó cambios institucionales para mejorar la fiscalización de empresas de telecomunicaciones, mientras el debate incluyó referencias a sospechas de intervenciones tecnológicas en el fútbol por parte de casas de apuesta. Este punto reveló que la gobernanza digital, la ciberseguridad y el control algorítmico requieren una modernización urgente.
El litio, recurso estratégico para la electromovilidad y las tecnologías de almacenamiento, también apareció en el intercambio. Kast defendió avanzar hacia un régimen de concesiones similar al argentino para atraer innovación e inversión tecnológica, mientras Jara se mostró más cauta, enfatizando la necesidad de resguardar la gobernanza estatal del mineral. Esta discusión dejó claro que la política del litio continuará siendo uno de los grandes temas científicos del próximo ciclo.
Aunque el debate ARCHI estuvo marcado por los roces políticos, dejó en evidencia que los desafíos científicos y tecnológicos, desde la digitalización de la salud hasta la gestión del agua, la regulación digital y la innovación en recursos estratégicos, serán determinantes para el desarrollo del país en los próximos años. Más allá de las diferencias, el intercambio mostró que ninguna agenda presidencial podrá avanzar sin integrar conocimiento científico, innovación pública y colaboración con las universidades y centros de investigación.