Estudiantes de Magallanes producen hidrógeno verde a escala de laboratorio

Paula Verros y Leonardo Bergara, estudiantes de Ingeniería Civil Mecánica de la UMAG, desarrollan sistema que integra aerogenerador de eje vertical, electrolizador y pila de combustible para demostrar ciclo completo de producción, almacenamiento y reconversión energética con potencial de exportación.

Mientras Chile proyecta convertirse en potencia mundial de hidrógeno verde, dos estudiantes de la Universidad de Magallanes materializan esa promesa en formato miniatura pero funcionalmente completo. Paula Verros y Leonardo Bergara implementaron un sistema para producir hidrógeno verde a escala de laboratorio que demuestra toda la cadena: desde captura eólica hasta reconversión eléctrica.

Verde por origen, no por color

“El hidrógeno es verde no por su color —sería incoloro en estado gaseoso— sino porque se produce a través de energías renovables”, explica Verros. En Magallanes, esa fuente es el viento: aerogeneradores convierten energía cinética en electricidad que alimenta un electrolizador, dispositivo que separa hidrógeno y oxígeno del agua.

Esta distinción es crítica. El hidrógeno convencional (gris o azul) se obtiene mediante reformado de metano, proceso que libera CO₂. El hidrógeno verde elimina esas emisiones, pero requiere electricidad limpia abundante. Magallanes ofrece exactamente eso: vientos patagónicos constantes y potentes.

Aerogenerador de eje vertical: tecnología urbana

El proyecto integra aerogenerador de eje vertical, diseño menos común que los tradicionales de eje horizontal. “Son como una cebolla o una vela de barco. La gracia es que funcionan en zonas urbanas: baja altura, fáciles de montar, poco ruidosos. En el futuro podrían instalarse en techos de casas”, señala Bergara.

Este viento capturado alimenta banco de baterías que suministra energía al electrolizador de Verros. El dispositivo produce 500 ml de hidrógeno por minuto, cantidad suficiente para demostrar el concepto completo.

Ciclo completo: producción, almacenamiento y reconversión

La cadena funcional incluye:

  1. Captura eólica: Aerogenerador de eje vertical transforma viento en electricidad
  2. Electrólisis: Electricidad separa H₂O en hidrógeno y oxígeno
  3. Almacenamiento: Hidrógeno se guarda en tanques (proceso que requiere elevar presión)
  4. Reconversión: Pila de combustible (fuel cell) realiza proceso inverso, combinando hidrógeno con oxígeno para generar electricidad nuevamente

“La electricidad producida por aerogeneradores o paneles solares no se puede transportar fácilmente. Es muy costoso y complicado hacerlo por batería. Entonces se transforma en hidrógeno, se transporta ese hidrógeno a otro continente o ciudad, y se produce electricidad nuevamente allá”, explica Bergara sobre la ventaja logística del vector energético.

Ventaja competitiva chilena desaprovechada

Chile posee condiciones únicas: radiación solar extrema en el norte (Atacama) y vientos patagónicos en el sur. “Según nos han dicho, podemos llegar a ser potencia de hidrógeno verde. Somos quizás la ciudad austral con más viento en Sudamérica. Eso tenemos que aprovecharlo”, enfatiza Bergara.

El proyecto fue financiado por Fondo de Desarrollo Institucional del Mineduc, recursos destinados a estudiantes universitarios para iniciativas que beneficien comunidad académica o territorial. “Siempre estuvimos interesados en energías renovables. Los profesores nos incentivaron a postular”, señalan los estudiantes.

Equipo multidisciplinario y proyección educativa

El desarrollo involucra estudiantes de ingeniería química y eléctrica. “Como somos mecánicos, a veces no entendemos algo eléctrico. La gracia es que somos un complemento, un gran equipo”, explica Verros. Han recibido visitas de la Escuela Tecnológica y buscan que el proyecto sirva como plataforma para futuros trabajos de título y tesis.

“Queremos que nuestros compañeros puedan preguntarnos, que tengan conocimientos de cómo se genera este hidrógeno. Es una tecnología nueva que va a arrasar en el futuro”, proyecta Bergara.

Actualmente, el sistema alimenta panel luminoso que visualiza producción en tiempo real. “Algo llamativo para que la gente pase y diga: ‘Está encendido, entonces está produciendo'”, describe Verros. La escala es pequeña, pero la ambición es modular: generar estructura que permita escalamiento progresivo en futuras etapas.

Mientras la industria del petróleo regional entra en transición, estos estudiantes construyen literalmente el conocimiento técnico que Magallanes necesitará cuando el hidrógeno verde sea realidad industrial en dos o tres años.

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