El proyecto busca planificar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en las regiones de Aysén y Magallanes, fortaleciendo la investigación local y aprovechando las ventajas únicas del territorio austral.
En el programa El Futuro es Hoy (Meridional Radio 100.9), el doctor Juan Carlos Aravena, director del Nodo Ciencia Austral, explicó el trabajo que está liderando esta iniciativa que abarca las regiones de Aysén y Magallanes, con el objetivo de planificar y fortalecer la actividad científica y tecnológica en el extremo sur de Chile.
“El Nodo Ciencia Austral es un proyecto enfocado en la planificación de la ciencia, la tecnología, el conocimiento y la innovación en las regiones australes. Estamos trabajando desde una perspectiva macrozonal, para poner en el mismo nivel las actividades de ambas regiones”, explicó Aravena.
Una mirada macrozonal para la ciencia del sur
El Nodo forma parte de una política pública del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que busca descentralizar la actividad científica mediante la creación de macrozonas. A diferencia de otros ministerios, esta cartera no cuenta con una seremi en cada región, sino con representaciones por zonas del país.
“Los nodos son una manera innovadora de instalar el ministerio en los territorios. Lo interesante es que entrega la iniciativa a los propios actores locales, para que planifiquen y sueñen con su propio desarrollo científico”, detalló Aravena.
El proyecto del Nodo Ciencia Austral fue adjudicado a través de un concurso público y es ejecutado por cuatro instituciones: la Universidad de Magallanes, el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Universidad de Aysén y el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP).
Diagnóstico, hoja de ruta y desafíos
El Nodo cuenta con financiamiento público por dos años, y actualmente se encuentra en la mitad de su segundo año de ejecución. Durante el primer año, el equipo realizó un diagnóstico regional para identificar fortalezas y brechas en materia científica y tecnológica. A partir de ese trabajo, elaboraron una hoja de ruta con metas de corto, mediano y largo plazo.
“Queremos planificar cómo desarrollaremos la ciencia y la tecnología en nuestras regiones durante las próximas décadas. Sabemos que tenemos grandes fortalezas, pero también brechas que debemos cerrar”, señaló el director.
Entre las principales dificultades detectadas está el bajo número de investigadores por habitante, además de la dificultad para retener talento. “Muchos investigadores vienen a trabajar un tiempo y luego emigran. Debemos generar condiciones para que permanezcan y sigan contribuyendo desde la región”, afirmó.
A la vez, destacó el gran capital natural de Aysén y Magallanes, regiones que concentran amplias áreas protegidas y alta biodiversidad, condiciones que las convierten en laboratorios naturales únicos para la investigación.
Un laboratorio natural de interés mundial
La Patagonia chilena ofrece condiciones geográficas y ecológicas que no se repiten en ningún otro punto del hemisferio sur. “Entre Aysén y Cabo de Hornos no hay otro territorio continental en esas latitudes”, explicó Aravena.
Esto significa que las investigaciones desarrolladas en la zona aportan información irreemplazable para la ciencia mundial, ya sea en arqueología, cambio climático o biodiversidad.
El científico recordó que recientemente se inauguró la exposición sobre la extinta especie Milodón Darwinii, un hallazgo liderado por una investigadora magallánica de la Universidad de Magallanes, lo que demuestra la relevancia internacional de la investigación local.
Asimismo, destacó las oportunidades emergentes en áreas como la teledetección satelital, gracias a la posición estratégica de la región. “Desde Magallanes se pueden captar órbitas que no son accesibles desde otras partes del planeta. Eso abre una nueva línea de desarrollo científico y tecnológico local”, subrayó.
Conectividad y acceso antártico: ventajas únicas
El director del Nodo resaltó también la importancia estratégica de Magallanes como puerta de entrada a la Antártica, posición que solo unas pocas ciudades del mundo poseen.
“Por Punta Arenas pasan la mayoría de los programas internacionales que desarrollan actividades antárticas. Es un privilegio que debemos aprovechar para fortalecer nuestra ciencia y nuestra infraestructura”, sostuvo.
Además, el avance de la conectividad digital está ayudando a reducir las brechas históricas. La implementación de la red 5G en Porvenir y el nuevo cable de fibra óptica austral permitirán una comunicación más eficiente entre Magallanes, Aysén y el resto del país.
“Tener mejor conectividad es fundamental para la investigación. La ciencia hoy se hace en red, y estas mejoras nos van a conectar con el mundo”, agregó Aravena.
Participación ciudadana y planificación regional
Como parte del trabajo del Nodo, se realizaron encuestas abiertas a la ciudadanía de ambas regiones para conocer su percepción sobre la ciencia y validar las iniciativas priorizadas en la hoja de ruta.
“Fue una participación muy alta, con resultados representativos de ambas regiones. Los datos se están procesando y serán difundidos próximamente”, adelantó el director.
Una mirada al futuro
El Nodo Ciencia Austral busca sentar las bases para un desarrollo científico descentralizado, sostenible y con identidad territorial, aprovechando las condiciones únicas del extremo sur.
“Nuestras regiones son un laboratorio natural que despierta interés mundial. Tenemos la responsabilidad de estudiarlas, conservarlas y generar conocimiento desde aquí, para completar piezas del puzzle que no existen en ninguna otra parte del planeta”, concluyó Aravena.