Diez años después del Acuerdo de París, la conferencia climática en Belém logra avances mediante procesos paralelos de negociación que abordan las principales fuentes de emisiones, aunque la meta climática global permanece fuera de alcance en los acuerdos formales.
En un escenario geopolítico desafiante y con ausencia de algunos de los mayores emisores planetarios, la COP30 cerró con resultados mixtos que trascienden los textos oficiales. La presidencia brasileña anunció la creación de dos hojas de ruta estratégicas: una para detener e invertir la deforestación hasta 2030, y otra sobre el fin de los combustibles fósiles, ambas guiadas por evidencia científica.
Combustibles fósiles: del silencio a la mesa de negociación
“Pasamos de una situación de completo silencio a otra en la que el tema está sobre la mesa. Se trata de un avance sin precedentes en la historia de las COP climáticas”, destacó Maurício Voivodic, director ejecutivo de WWF-Brasil. Aunque no constituye decisión formal vinculante, el anuncio permite diálogos de alto nivel con gobiernos, industrias, trabajadores y sociedad civil, integrando resultados a futuras COP mediante informes técnicos.
La primera conferencia internacional sobre combustibles fósiles en Colombia aportará contribuciones iniciales a este proceso, marcando un cambio histórico en conferencias climáticas que tradicionalmente evitaron mencionar explícitamente el petróleo, gas y carbón como problema central.
Mecanismo financiero para bosques tropicales
Entre los hitos concretos figura el lanzamiento del TFFF (Tropical Forest Finance Facility), mecanismo destinado a financiar reducción de deforestación en países tropicales. Esta herramienta operativa complementa las declaraciones políticas con estructura financiera capaz de movilizar recursos hacia conservación forestal a escala.
Meta Global de Adaptación: indicadores en disputa
Las negociaciones sobre la Meta Global de Adaptación evidenciaron tensiones entre más de 190 países con realidades locales divergentes. El texto objetado propone adoptar 59 indicadores y trabajar en su refinamiento posterior a Belém.
“Estos ajustes serán fundamentales para dejarlos listos para ser utilizados por los países y avanzar en la implementación”, señaló Flávia Martinelli, especialista en Cambio Climático de WWF-Brasil. La objeción también demostró resiliencia del multilateralismo, con interrupciones en plenaria final que obligaron a consultas formales e informales.
Agenda de Acción reestructurada
La presidencia movilizó 117 planes para acelerar soluciones a gran escala, involucrando sectores en Brasil y globalmente. Alexandre Prado, líder de Cambio Climático de WWF-Brasil, destacó que la conferencia “tuvo el coraje de enfrentar los fantasmas de quienes más causan el desastre climático: las emisiones de combustibles fósiles y la deforestación”.
“La COP30 nos recuerda que la lucha contra la crisis climática puede ser oportunidad para construir soluciones comunes”, señaló Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, enfatizando la necesidad de profundizar colaboración entre gobiernos, ciencia, comunidades y sector privado.
La conferencia demostró que la acción climática trasciende negociaciones formales, aunque persiste la brecha entre ambición científica y compromiso político.