De Cabo de Hornos a Jena: la Summer School del CHIC tiende puentes científicos entre Magallanes y Alemania

Estudiantes e investigadores del Centro Internacional Cabo de Hornos desarrollaron en Alemania una nueva edición de su programa de intercambio académico, centrado en la conservación, la biodiversidad y el cambio climático. La actividad consolidó la colaboración entre el extremo austral de Chile y algunos de los principales centros de investigación de Europa.

Punta Arenas — Hay un hilo que conecta los bosques de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos con los herbarios centenarios de Europa central. Ese hilo volvió a tensarse este año, cuando una delegación de estudiantes e investigadores del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) viajó a Alemania para desarrollar una nueva edición de su Summer School, un programa de intercambio académico orientado a fortalecer la cooperación científica internacional.

La actividad permitió poner en diálogo el conocimiento generado en el extremo sur de Chile con el de instituciones europeas de larga trayectoria, en torno a la conservación de la biodiversidad, el estudio de los ecosistemas y los desafíos del cambio climático. Su propósito: promover el intercambio de saberes entre investigadores, estudiantes y especialistas de distintas disciplinas, y consolidar espacios de colaboración entre la ciencia austral y algunos de los centros de investigación más importantes del continente europeo.

Una visita a la histórica Universidad de Jena

Uno de los hitos de esta edición fue la visita a la Universidad Friedrich Schiller de Jena, una de las casas de estudio más emblemáticas de Europa y un referente histórico en investigación científica y desarrollo cultural —la ciudad es reconocida, además, como uno de los principales centros del romanticismo alemán.

Allí la delegación recorrió el histórico herbario de la universidad, una colección que reúne muestras botánicas de distintos lugares del mundo y que constituye una fuente relevante para la investigación de la biodiversidad. La visita permitió a los participantes conocer de cerca el trabajo desarrollado durante siglos por esta institución.

Turberas: un mismo ecosistema en dos extremos del planeta

Otro de los ejes centrales del programa fue el estudio de las turberas, humedales que cumplen un rol clave en la captura de carbono, el almacenamiento de agua y la conservación de información ambiental acumulada durante miles de años.

La Summer School permitió comparar las turberas de la región subantártica de Magallanes con las del norte de Europa, analizando las similitudes entre ambos ecosistemas y la historia de su uso. En los dos territorios, estos humedales fueron explotados durante décadas, principalmente como fuente de combustible. Pero hay una diferencia decisiva: mientras Europa avanza en la restauración de turberas degradadas, Magallanes conserva extensiones intactas, lo que representa una oportunidad de conservación de escala global. Investigadores y estudiantes coincidieron en que, pese a la distancia, el extremo subantártico de Chile y el centro de Europa enfrentan desafíos comunes frente al cambio climático.

Un intercambio que opera en doble vía

La colaboración impulsada por el CHIC no es de una sola dirección. Así como la delegación viajó a Alemania, Puerto Williams recibe cada temporada a estudiantes e investigadores extranjeros interesados en sus ecosistemas, incluidos jóvenes formados en universidades alemanas como la Universidad Humboldt, motivados en muchos casos por el trabajo del Dr. Ricardo Rozzi, director de investigación del CHIC.

El CHIC —Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural— es albergado por la Universidad de Magallanes (UMAG) y reconocido como centro de excelencia por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Su trabajo se distingue por un enfoque biocultural que integra ciencias naturales, ciencias sociales, educación y ética, posicionando a la zona austral como territorio centinela del cambio climático.

Magallanes, nodo de la ciencia internacional

Iniciativas como esta refuerzan el rol del extremo sur de Chile como punto de encuentro de la ciencia internacional. Desde la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos —reconocida por la UNESCO— hasta los herbarios de Jena, la Summer School trazó una línea de colaboración que conecta instituciones, disciplinas y generaciones de investigadores.

De esta forma, el programa contribuye a formar nuevas generaciones de científicos capaces de desempeñarse tanto en los ecosistemas subantárticos como en laboratorios europeos, fortaleciendo la investigación regional y proyectando a Magallanes y a Chile como referentes en el estudio y la conservación frente a los grandes desafíos ambientales de hoy.


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