Corredor Azul del Pacífico: ballenas como aliadas contra cambio climático

Iniciativa coordinada desde Chile protege rutas migratorias de megafauna marina desde México hasta Península Antártica. Ballenas contribuyen a crecimiento de fitoplancton que regula carbono oceánico. Entre 2010-2019, océanos absorbieron 22% de emisiones antropogénicas globales. WWF presentó estrategia en COP30 Belém con tres pilares: consolidar áreas 30×30, disminuir impactos humanos y aumentar inversión en conservación.

Belém, Brasil, COP30. WWF Chile destacó en COP30 los aportes climáticos del Corredor Azul del Pacífico Oriental, iniciativa regional clave para proteger rutas migratorias de megafauna marina en zona oceánica que se extiende desde México hasta Península Antártica, esencial para grandes cetáceos, delfines, tiburones y tortugas marinas, especies altamente vulnerables a pesca industrial, incremento del tráfico marítimo, contaminación, ruido oceánico e impactos acelerados de crisis climática. Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, enfatizó que ballenas contribuyen al crecimiento del fitoplancton, regulador clave del carbono global, contexto donde océanos absorbieron cerca de 22% de emisiones antropogénicas entre 2010-2019, reflejando importancia en mitigación climática y urgencia de reforzar conectividad ecológica mediante consolidación de corredores migratorios libres de amenazas que integren conservación marina como solución basada en naturaleza.

Ballenas como ingenieras del ciclo del carbono oceánico

Las ballenas desempeñan rol fundamental en ciclo del carbono mediante “bomba de ballenas”: cuando se alimentan en profundidad y defecan cerca de superficie, fertilizan aguas con nutrientes (hierro, nitrógeno) que estimulan crecimiento de fitoplancton, organismos microscópicos que mediante fotosíntesis capturan CO₂ atmosférico. Además, cuando ballenas mueren y sus cuerpos se hunden, secuestran carbono acumulado durante décadas en sedimentos del fondo marino, almacenándolo fuera de ciclo atmosférico por siglos. La restauración de poblaciones de ballenas, diezmadas por caza industrial del siglo XX, representa estrategia de mitigación climática natural que complementa esfuerzos de reducción de emisiones.

Tres pilares estratégicos del Corredor Azul

Bosshard destacó tres pilares de estrategia presentada en evento paralelo de WWF Chile en COP30 “Un corredor azul para gigantes del mar. De Chile a México y de regreso”: primero, consolidar áreas de conservación conectadas para avanzar en meta 30×30 que busca proteger 30% de océanos para 2030; segundo, disminuir impactos de actividades humanas mediante cooperación regional y manejo sustentado en ciencia que regule pesca, tráfico marítimo y contaminación; y tercero, aumentar inversión en conservación, investigación y monitoreo de ballenas, especies cruciales para resiliencia oceánica y aliadas naturales contra cambio climático que generan servicios ecosistémicos cuantificables en términos de captura de carbono, fertilización de aguas productivas y transporte de nutrientes entre ecosistemas.

Amenazas múltiples para megafauna marina

El Corredor Azul enfrenta desafíos en proteger cetáceos de amenazas antropogénicas: colisiones con embarcaciones que causan mortalidad directa, especialmente en rutas de navegación comercial que cruzan zonas de alimentación o migración; contaminación por plásticos donde ballenas ingieren desechos o quedan atrapadas en redes fantasmas; ruido oceánico de motores y sonar que interfiere con comunicación acústica esencial para navegación, alimentación y reproducción; pesca industrial que reduce disponibilidad de presas y genera capturas incidentales; y cambio climático que altera temperatura oceánica, acidificación, distribución de alimento y timing de migraciones que especies desarrollaron durante milenios, generando desajustes entre presencia de ballenas y picos de productividad planctónica.

Integración con políticas climáticas nacionales

El evento, moderado por María Inés Rivadeneira (líder de Políticas WWF para América Latina y Caribe) y con participación de Shirley Matheson (coordinadora Global de Fortalecimiento de NDC) y Gonzalo Muñoz (Alto Representante ONU para Cambio Climático desde Presidencia COP25), abordó conexión entre corredores azules y Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs), compromisos climáticos oficiales de países. Matheson explicó: “Este año se presenta gran oportunidad para aprovechar lo que gobiernos ya están haciendo para planificar acciones climáticas nacionales junto con estrategias nacionales de biodiversidad. Aquí es donde podemos ver sinergias que realmente pueden ayudar a desarrollar corredores azules, asegurándonos de que se conserven adecuadamente”, destacando elementos basados en ciencia, gobernanza nacional y transfronteriza como áreas innovadoras para explorar en próximos años.

Océanos en NDCs: urgencia estratégica regional

Bosshard enfatizó: “En Latinoamérica y el Caribe, hablar de acción climática sin considerar al océano es ignorar el corazón de nuestra resiliencia. Este vasto ecosistema sostiene economías, protege a millones de personas y regula clima con fuerza silenciosa pero decisiva. Integrarlo de forma explícita y ambiciosa en NBSAPs y NDCs no es gesto simbólico: es necesidad estratégica”, consolidando visión donde Corredor Azul del Pacífico demuestra que trabajo con escala y cooperación permite resguardar rutas migratorias, recuperar poblaciones, fortalecer manejo pesquero y turismo, y apoyar comunidades costeras dependientes de estas actividades mediante reconocimiento de que salud del océano determina salud de territorios latinoamericanos.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

YouTube
YouTube
LinkedIn
LinkedIn
Share
Instagram
Telegram
WhatsApp