Análisis de 20 mil registros fósiles abarcando 145 millones de años reveló que especies con menos de cuatro millones de años desde su origen son significativamente más vulnerables a extinción, identificando cuatro eventos de extinción previamente desconocidos, incluido colapso hace 30 millones de años en transición Eoceno-Oligoceno que redujo diversidad sin recuperación completa.
Un estudio internacional liderado por las doctoras Kristína Kocáková y Catalina Pimiento, investigadoras de la Universidad de Zúrich, y que contó con la colaboración del Dr. Jaime Villafaña, investigador de la Facultad de Ciencias de la UCSC, expuso que las especies de tiburones y rayas presentan un riesgo de extinción significativamente mayor durante los primeros millones de años desde su origen evolutivo. El trabajo fue publicado recientemente en la prestigiosa revista científica de Reino Unido Proceedings of the Royal Society B.
20 mil registros fósiles en 145 millones de años
La investigación analizó más de 20 mil registros fósiles de elasmobranquios (tiburones y rayas) a escala global, cubriendo un periodo de 145 millones de años. A partir de estos datos, el equipo reconstruyó las tasas de origen y extinción de más de 1.500 especies, identificando patrones consistentes a lo largo del tiempo geológico.
“Nuestros resultados muestran que las especies que llevan poco tiempo existiendo, especialmente aquellas con menos de cuatro millones de años desde su origen, son mucho más vulnerables a la extinción que aquellas que han logrado persistir durante millones de años”, explicó la Dra. Kristína Kocáková, primera autora del estudio.
“Si una especie logra superar estas primeras etapas de su historia evolutiva, su probabilidad de desaparecer disminuye notablemente”, añadió la académica.
Esta vulnerabilidad temprana puede explicarse por factores como especialización ecológica incipiente (nichos estrechos), baja abundancia poblacional al inicio de radiación adaptativa, y falta de distribución geográfica amplia que amortigüe perturbaciones ambientales.
Cuatro eventos de extinción previamente desconocidos
El estudio confirma eventos de extinción ya conocidos, como la de los dinosaurios, ocurrida hace 66 millones de años al final del Cretácico, pero también identifica cuatro eventos de extinción previamente desconocidos en la historia evolutiva de tiburones y rayas. Uno de los más significativos tuvo lugar hace aproximadamente 30 millones de años, durante la transición entre el Eoceno y el Oligoceno.
“Este evento fue particularmente severo, porque muchas especies se extinguieron sin que surgieran nuevas que compensaran esas pérdidas. Esto marca un punto de inflexión a partir del cual la diversidad evolutiva de los tiburones y rayas nunca volvió a recuperarse por completo“, señaló la Dra. Catalina Pimiento, autora del estudio.
La transición Eoceno-Oligoceno estuvo marcada por enfriamiento global significativo, glaciación antártica, cambios en circulación oceánica y reorganización de ecosistemas marinos, factores que pudieron haber afectado desproporcionadamente a elasmobranquios con requerimientos térmicos específicos o dependientes de ecosistemas costeros.
Proyecto Sharks-XT: del pasado al futuro
La participación del Dr. Jaime Villafaña en este estudio se enmarca en el proyecto internacional Sharks-XT (Shark extinctions – from the past to the future), liderado por la Dra. Catalina Pimiento y financiado por la Swiss National Science Foundation. Este proyecto tuvo como objetivo comprender cómo los procesos de extinción ocurridos en el pasado profundo influyeron en la vulnerabilidad actual de los tiburones, integrando paleontología, macroevolución y conservación.
El Dr. Villafaña durante el desarrollo del proyecto contribuyó en la curaduría y análisis de la base de datos fósil global utilizada en el estudio, fortaleciendo el vínculo entre la investigación desarrollada en Chile y redes científicas internacionales.
“Integrar información del registro fósil con herramientas analíticas modernas nos permite entender por qué ciertos grupos son más vulnerables hoy. El pasado profundo entrega claves fundamentales para enfrentar los desafíos actuales de conservación marina”, destacó el investigador UCSC.
Implicancias para conservación actual
Los resultados muestran que los tiburones y rayas actuales son los sobrevivientes de una larga historia de crisis evolutivas. Sin embargo, hoy enfrentan presiones adicionales producto de la actividad humana, como la sobrepesca, la degradación de hábitats y el cambio climático.
“Las especies modernas de tiburones y rayas ya han perdido una parte importante de su potencial evolutivo a lo largo del tiempo geológico. Comprender esta historia nos permite dimensionar cuán urgente es proteger a las especies que aún existen”, agregó el Dr. Daniele Silvestro, autor del estudio y especialista en macroevolución.
El trabajo refuerza la importancia de integrar la paleontología, la ecología evolutiva y la biología de la conservación en el diseño de estrategias de protección para los condrictios, un grupo fundamental para el funcionamiento de los ecosistemas marinos como depredadores tope que regulan estructura trófica y flujos de energía.
El hecho de que especies modernas representen sobrevivientes de múltiples eventos de extinción sugiere que biodiversidad actual de elasmobranquios es fracción reducida de diversidad histórica, lo que implica que cada especie contemporánea representa linaje evolutivo único con millones de años de historia que, una vez perdido, es irreemplazable.