En el marco del programa internacional GAME 2026, Tim Strobel desarrolla durante seis meses una pasantía en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, donde estudia el impacto de la contaminación acústica sobre las comunidades marinas que colonizan superficies sumergidas en las costas de Talcahuano y Lenga.
La contaminación acústica en los océanos se ha convertido en una de las preocupaciones ambientales emergentes de las últimas décadas. El tráfico de embarcaciones, las faenas portuarias y otras actividades humanas generan ruidos submarinos que pueden alterar el comportamiento y la fisiología de numerosas especies marinas. Comprender la magnitud de este fenómeno es, precisamente, uno de los desafíos que motiva el trabajo del estudiante alemán Tim Strobel, quien llegó hasta la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) para desarrollar una investigación en ecología marina como parte del programa internacional GAME 2026 (Global Approach to Modular Experiments).
Tim, estudiante del Magíster en Biodiversidad, Ecología y Evolución de la Universidad de Tübingen, permanecerá seis meses en Chile trabajando junto al Dr. Iván Hinojosa y la bióloga marina Paula Flandes en la zona de Talcahuano y Lenga. Su investigación se centra en las comunidades de fouling, conjuntos de organismos que se adhieren a superficies sumergidas como cascos de embarcaciones, muelles y boyas, y en cómo estas responden a distintos tipos de sonidos en el ambiente marino.
“Voy a visitar la UCSC y la zona en general por seis meses. Vamos a trabajar en Talcahuano y un poco en Lenga también. Vamos a trabajar con acústicas marinas y cómo las comunidades de fouling responden al ruido generado por embarcaciones”, explicó el estudiante.
Experimentos que comparan condiciones naturales y alteradas
El diseño experimental contempla la comparación de condiciones naturales con escenarios de mayor intervención humana, particularmente vinculados al ruido de embarcaciones. El objetivo es comprender cómo la contaminación acústica y los sonidos naturales influyen en la estructura y el comportamiento de estas comunidades marinas, que cumplen un rol fundamental en los ecosistemas costeros.
“Realizaremos experimentos con las condiciones naturales y con las condiciones con polución extra, con el ruido de embarcaciones. Pero también vamos a incrementar el sonido natural que hay para ver si el sonido ambiental también afecta en el fouling”, detalló Tim.
Una red científica con alcance global
El programa GAME, coordinado por el Centro GEOMAR Helmholtz de Investigación Oceánica en Kiel, Alemania, permite que estudiantes desarrollen una misma metodología experimental en distintos puntos del mundo, incluyendo países como Japón, Finlandia, Portugal, España, Malasia y Chile. Esta red de colaboración internacional busca identificar patrones ecológicos globales y comprender si ciertos fenómenos son locales o se replican a escala mundial.
En cada sede participan equipos conformados por un estudiante alemán y uno local, lo que fortalece el intercambio académico y cultural. Tim destacó el valor de esta experiencia colaborativa: “En todos los lugares hacemos el mismo experimento y vamos a ver si hay un efecto global. Si encontramos algo, puede pasar solo en Chile o puede estar ocurriendo en el resto del mundo”.
Además del trabajo científico, el estudiante valoró su primera experiencia en Chile y Latinoamérica, destacando la cercanía de las personas y el entorno local como elementos enriquecedores de su estadía.
La participación de la UCSC en iniciativas como GAME 2026 refuerza su compromiso con la investigación colaborativa internacional y con el estudio de problemáticas ambientales globales, contribuyendo desde el territorio local a la generación de conocimiento científico de alcance mundial.
