En un escenario donde la competitividad digital se ha convertido en un factor clave para el desarrollo de los países, la infraestructura tecnológica ya no es suficiente por sí sola. Detrás de cada conexión estable, cada instalación domiciliaria y cada servicio activo, existe una red humana de técnicos que hace posible que la tecnología llegue, efectivamente, a las personas.
El Ranking Mundial de Competitividad Digital sitúa a países como Suiza, Estados Unidos y Singapur a la cabeza global, mientras que Chile lidera en América Latina, ubicándose en el puesto 43° a nivel mundial. Este posicionamiento responde, entre otros factores, a la capacidad de adaptación tecnológica e integración digital. Sin embargo, ese desempeño no depende únicamente de redes de fibra o infraestructura 5G, sino también de la calidad de la operación en la llamada “última milla”.
Un nuevo modelo centrado en las personas
En ese contexto surge NOW, empresa proveedora de servicios para telecomunicaciones fundada en 2020, en pleno inicio de la pandemia. Sus fundadores —Renzo Suazo, Pedro Albornoz, Wenceslao Vivanco y Verónica Ugalde— plantearon desde el inicio un cambio de paradigma: poner a los técnicos en el centro del modelo de gestión.
La compañía nació con la convicción de superar prácticas históricas asociadas a la precariedad laboral, la alta rotación y la baja valoración del trabajo técnico. Su propuesta fue asumir la responsabilidad completa del resultado en terreno, no solo la provisión de personal, sino también la formación, los estándares de calidad, la seguridad y el sentido de pertenencia.
Según explica Renzo Suazo, el foco está en integrar formación, tecnología y análisis de datos para garantizar una última milla predecible y sostenible. El modelo combina liderazgo cercano, supervisión en terreno y herramientas digitales que permiten planificar, monitorear y mejorar continuamente la operación.
La fuerza de la red humana
Actualmente, NOW cuenta con cerca de 340 técnicos distribuidos en Santiago y en el norte del país, incluyendo Arica, Iquique, Calama y Antofagasta. Entre 2022 y 2023 la empresa duplicó su operación, pasando de 150 a 300 técnicos y ampliando su presencia territorial.
Parte de su estrategia ha sido vincularse con establecimientos educacionales y fortalecer la formación técnico-profesional, contribuyendo a generar oportunidades laborales y a responder a la creciente demanda por servicios especializados.
La empresa sostiene que la conectividad no depende solo del cableado o la infraestructura, sino de una cadena humana coordinada que asegure calidad, cumplimiento y experiencia de usuario. En ese sentido, la gestión de personas se convierte en un componente estratégico del ecosistema digital.
Innovación aplicada a la última milla
El modelo también incorpora automatización y análisis avanzado de datos. La empresa ha desarrollado sistemas apoyados en bots para gestionar validaciones, flujos de agenda, alertas y seguimiento, reduciendo errores operativos y tiempos improductivos.
Además, utiliza información histórica y operativa —como tiempos de atención, retrabajos y desempeño por zona— para construir modelos predictivos que permiten anticipar desviaciones, optimizar asignaciones y disminuir visitas fallidas. Esta integración entre datos y operación en terreno apunta a mejorar la eficiencia y la calidad del servicio.
De cara a 2026, la proyección es consolidar un modelo que eleve el estándar del trabajo técnico en Chile, demostrando que la combinación de ética, innovación y foco en las personas puede convertirse en un motor de desarrollo sostenible para el ecosistema digital del país.