Francisco Sánchez
Historiador antártico
La Antártica es un territorio hostil y, a la vez, profundamente fascinante. Quienes han tenido el privilegio de visitarla suelen coincidir con la idea de “caer en sus encantos”, como expresó Oscar Pinochet de la Barra. Esa atracción ha impulsado, por décadas, a exploradores y científicos a intentar comprender no solo sus misterios, sino también los del planeta que habitamos.
En ese espíritu se inscriben los 31 años de la Base Antártica “Profesor Julio Escudero”, un proyecto que trasciende lo material para encarnar una motivación profundamente humana: la búsqueda del conocimiento. Muchas investigaciones comienzan con preguntas simples —¿por qué?, ¿cómo?— que, en contextos extremos, adquieren una dimensión mayor y exigen rigor, cooperación y perseverancia.
Fundada el 5 de febrero de 1995 en Isla Rey Jorge, la base ha sido reflejo del esfuerzo sostenido de Chile en el continente blanco. A lo largo de más de tres décadas ha albergado a científicas, científicos y equipos logísticos esenciales para la producción de conocimiento, consolidando una senda iniciada por su primera dotación. Pese a las dificultades propias del entorno antártico, la operación invernal de 2025 marcó un nuevo hito, evidenciando capacidades y compromisos canalizados por el Instituto Antártico Chileno.
El patronímico de la base honra a Julio Escudero Guzmán, jurista y catedrático clave en la historia antártica de Chile. A él se debe, en gran medida, la redacción del Decreto 1747 de 1940, que fijó los límites del Territorio Chileno Antártico, así como aportes decisivos a la posición chilena en el Tratado Antártico. Su memoria de abogado, Situación Jurídica Internacional del Estrecho de Magallanes, da cuenta de una vida académica estrechamente ligada a la zona austral y a la diplomacia científica.
La Base “Profesor Julio Escudero” es más que una infraestructura: es la expresión de una comunidad antártica donde confluyen idiomas, acentos y banderas, un espacio de cooperación que se forja en el rigor del clima y en la maravilla del descubrimiento constante. Recorrer sus dependencias es recorrer una historia de desafíos superados y aprendizajes acumulados.
En tiempos donde la ciencia resulta clave para entender el cambio climático y los sistemas del planeta, esta base se mantiene como uno de los bastiones de la ciencia antártica, demostrando que desde un punto remoto del sur es posible generar conocimiento con impacto global.