En el marco de sus preparativos rumbo al Continente Blanco, la primera expedición antártica mexicana recibió el pabellón de Embajadores Antárticos, un emblema que simboliza el compromiso con la divulgación científica, la cooperación internacional y la educación en torno a la Antártica.
El programa Embajadores Antárticos es una iniciativa educativa de divulgación antártica impulsada por la Fundación Huellas Magallánicas, la Fundación Valle Hermoso y la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía de la Universidad de Playa Ancha, y ha sido entregado a exploradores, investigadores, comunicadores científicos e instituciones vinculadas al quehacer antártico.
La entrega del pabellón fue realizada por el historiador Francisco Sánchez, quien ofreció a los integrantes de la expedición una reseña sobre la presencia histórica de Chile en la Antártica, destacando especialmente los desafíos enfrentados por la primera expedición antártica chilena en 1947 y la construcción de la primera base permanente del país en el continente blanco.
“El pabellón representa una señal de buena voluntad y amistad con estos pioneros mexicanos en Antártica”, señaló Sánchez, agregando que el programa ha sido difundido en diversas instancias internacionales, como el Encuentro de Educadores Antárticos en Guatemala, y ha permitido conectar a más de 45 comunidades educativas con especialistas, exploradores y bases ubicadas en el Territorio Chileno Antártico.
A lo largo de su trayectoria, el emblema de Embajadores Antárticos ha sido entregado a destacadas personas, programas e instituciones, entre ellas DAP, el rompehielos “Almirante Viel”, el ATF “Lientur”, el podcast Mirador Antártico, el doctor Gino Casassa, la periodista María Pastora Sandoval, el Instituto Antártico Chileno (INACH) y diversas embarcaciones vinculadas a la logística polar.
Visiblemente emocionados, los integrantes de la expedición mexicana recibieron el pabellón, el cual será portado durante su travesía a bordo del buque “Noosfera”, con regreso previsto para fines de febrero del presente año.
Este hito marca un momento histórico para México en su vinculación con la Antártica, consolidando un paso significativo hacia la investigación científica y la cooperación internacional en uno de los territorios más relevantes para el estudio del cambio climático y los sistemas globales de la Tierra.