Cada 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, una fecha que busca visibilizar estas anomalías del corazón presentes desde el nacimiento y promover su detección oportuna. En Chile se estima que afectan entre 6 y 10 de cada 1.000 recién nacidos y constituyen la segunda causa de muerte en menores de un año, lo que refuerza la importancia del diagnóstico precoz y el seguimiento médico especializado.
Las cardiopatías congénitas corresponden a alteraciones en la estructura o funcionamiento del corazón que se originan durante la gestación. “Son problemas en la forma o en el funcionamiento del corazón con los que la persona nace. Durante el embarazo, el corazón del bebé se va formando poco a poco y, en ese proceso, alguna parte —como las paredes, las válvulas o los vasos sanguíneos— no se desarrolla completamente o presenta algún defecto”, explica la doctora Sandra Bentjerodt, cardióloga infantil de Clínica MEDS.
A diferencia de otras enfermedades cardiovasculares que aparecen en la adultez por factores como la edad o enfermedades crónicas, estas afecciones están presentes desde el nacimiento y pueden variar en gravedad: desde casos leves que solo requieren control, hasta situaciones complejas que demandan cirugía.
¿Cuáles son las más frecuentes?
Entre las cardiopatías congénitas más habituales se encuentran:
- Orificios en los tabiques que separan las cavidades del corazón.
- Problemas en las válvulas cardíacas que no abren o cierran adecuadamente.
- Alteraciones en los principales vasos sanguíneos que salen del corazón.
Algunas pueden resolverse espontáneamente con el crecimiento del niño, mientras que otras requieren medicamentos, procedimientos como cateterismo o intervenciones quirúrgicas.
Origen multifactorial
En la mayoría de los casos no existe una única causa. Estas afecciones suelen tener un origen multifactorial, asociado tanto a factores genéticos como ambientales. Son más frecuentes en ciertas condiciones cromosómicas, como el síndrome de Down, y pueden relacionarse con infecciones maternas (por ejemplo, rubéola), enfermedades crónicas preexistentes o el consumo de ciertos medicamentos durante las primeras semanas del embarazo, etapa clave en la formación del corazón fetal.
Diagnóstico antes y después del nacimiento
El avance de la medicina fetal ha permitido mejorar significativamente la detección prenatal. Muchas cardiopatías pueden identificarse durante el embarazo mediante ecografías y estudios especializados, lo que facilita planificar el parto y los cuidados inmediatos del recién nacido.
“No todas se detectan antes de nacer, pero el diagnóstico prenatal es cada vez más eficaz, especialmente en las cardiopatías más complejas”, señala la especialista. En otros casos, el diagnóstico ocurre tras el nacimiento, durante controles pediátricos o a partir de exámenes específicos.
Tratamientos y calidad de vida
El pronóstico ha mejorado considerablemente en las últimas décadas gracias a los avances en cirugía cardíaca pediátrica, cardiología intervencional y seguimiento clínico. “Hoy existen tratamientos efectivos que permiten que muchos niños tengan una buena calidad de vida, independientemente de la complejidad de la cardiopatía”, afirma la doctora Bentjerodt.
Finalmente, los especialistas recalcan la importancia de los controles prenatales, la vacunación materna al día y los chequeos del recién nacido como medidas fundamentales para reducir riesgos y favorecer un diagnóstico temprano.
La detección oportuna y el acceso a tratamiento especializado pueden marcar la diferencia en el desarrollo y bienestar de miles de niños y niñas cada año.