Tras 35 años de presencia ininterrumpida, Telefónica anunció el cierre de su etapa como operador en Chile, poniendo fin a un ciclo que marcó profundamente el desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones y la transformación digital del país. La salida se concreta mediante la venta de su operación a una sociedad conjunta integrada por Millicom (Tigo) y el grupo europeo NJJ.
Tres décadas de modernización tecnológica
Desde su llegada en 1990, tras adquirir la mayoría accionaria de la entonces Compañía de Teléfonos de Chile (CTC), Telefónica impulsó uno de los procesos de modernización tecnológica más relevantes del país.
Entre sus principales hitos destacan:
- La expansión de la telefonía fija y la conexión de localidades rurales y apartadas.
- La masificación de la telefonía móvil y el modelo prepago, que democratizó el acceso a la comunicación.
- El despliegue de fibra óptica en zonas extremas como la Patagonia y Tierra del Fuego.
- La expansión masiva de fibra al hogar y la conversión de múltiples ciudades en zonas “100% fibra”.
- El lanzamiento de la red 5G con cobertura en todas las regiones.
Estas inversiones contribuyeron a posicionar a Chile como uno de los países con mayor crecimiento interanual en accesos de fibra óptica a nivel mundial y consolidaron al país como referente regional en conectividad digital.
Además de su infraestructura, Telefónica dejó huella a través de Fundación Telefónica Chile, con programas pioneros en educación digital y alfabetización tecnológica, y desempeñó un rol clave en momentos críticos como la recuperación de las telecomunicaciones tras el terremoto del 27F y la continuidad de servicios durante la pandemia de COVID-19.
“Telefónica deja en Chile una operación robusta, una infraestructura moderna y una plataforma preparada para que el nuevo accionista continúe impulsando el desarrollo digital del país”, señaló Alfonso Gómez, CEO de Telefónica Hispam.
Millicom y NJJ toman el control
La operación fue adquirida por un vehículo conjunto controlado en un 51% por NJJ y en un 49% por Millicom International Cellular (Tigo). Telefónica recibirá un pago inicial de US$50 millones, con la posibilidad de obtener hasta US$150 millones adicionales sujetos a creación de valor futura.
La estructura fue diseñada para limitar el riesgo financiero de Millicom: el negocio no se consolidará en sus estados financieros durante la propiedad conjunta y las obligaciones financieras serán sin recurso para la compañía. Además, al cierre, Telefónica deberá aportar CLP 79 mil millones (aproximadamente US$92 millones) para asegurar la estabilidad del balance.
Millicom operará el negocio desde el primer día, aplicando su modelo operativo regional. La compañía tendrá la opción de adquirir la participación de NJJ entre el quinto y sexto año posterior al cierre, mientras que NJJ podrá ejercer una opción recíproca si Millicom decide no hacerlo.
Marcelo Benítez, CEO de Millicom, destacó que la transacción permite ingresar con disciplina financiera a “un mercado grande e importante”, manteniendo la protección del balance y la flexibilidad estratégica.
Un mercado estratégico
Chile es considerado uno de los mercados de telecomunicaciones más desarrollados y competitivos de América Latina, con alta penetración móvil y de banda ancha, fuerte competencia basada en infraestructura y demanda sostenida por servicios digitales de alta calidad.
Con este traspaso, se cierra una etapa histórica para Telefónica en el país y se abre un nuevo ciclo bajo la administración de Millicom y NJJ, en un contexto donde la conectividad, la modernización de redes y la innovación digital continúan siendo pilares estratégicos para el desarrollo económico y científico de Chile.