Desde 1947, la Armada de Chile mantiene operaciones permanentes en el Territorio Chileno Antártico, proyectando presencia efectiva y soberanía en uno de los entornos más extremos del planeta. A casi ocho décadas de su primera expedición, la institución cumple hoy 79 años de labor ininterrumpida en apoyo a la ciencia, la seguridad marítima y la cooperación internacional en el Continente Blanco.
Actualmente, la Armada desarrolla operaciones continuas a través de la Gobernación Marítima y Capitanía de Puerto de Bahía Fildes, en la Base Naval Antártica “Capitán Arturo Prat”. A ello se suma la activación estival de la Capitanía de Puerto “Paraíso”, en la Base “Presidente Gabriel González Videla”, y de la Alcaldía de Mar de “Rada Covadonga”, en la Base Antártica “General Bernardo O’Higgins”.
Estas labores consideran el relevo de dotaciones, el despliegue de brigadas de mantenimiento y el apoyo permanente a actividades científicas, incluyendo la recopilación de datos meteorológicos, observaciones glaciológicas y monitoreo ambiental, fundamentales para comprender los procesos que ocurren en la Antártica.
Unidades navales al servicio de la ciencia y la logística
El despliegue marítimo incluye unidades como el rompehielos Almirante Viel, los remolcadores de alta mar “Janequeo”, “Lientur” y “Galvarino”, el patrullero oceánico “Marinero Fuentealba” y los transportes “Aquiles” y “Sargento Aldea”. Estas naves cumplen funciones clave de abastecimiento, traslado de científicos, campañas hidrográficas y participación en la Patrulla Antártica Naval Combinada, configurando uno de los despliegues más relevantes de los últimos años.
Un hito reciente es el apoyo logístico a la construcción del futuro muelle en Bahía Fildes, en isla Rey Jorge, obra estratégica que concentra gran parte de las operaciones antárticas nacionales e internacionales. Desde diciembre de 2025, unidades navales han trasladado más de 8.000 toneladas de material, contribuyendo además a la renovación del aeródromo Teniente Marsh de la Base “Presidente Eduardo Frei”.
Especialistas y tecnología en condiciones extremas
Las operaciones antárticas se sostienen gracias al trabajo de especialistas en meteorología marina del Centro Zonal de Magallanes y Antártica Chilena, quienes generan pronósticos, cartas de hielo y observaciones de hielo marino, información crítica para la planificación segura de faenas en un entorno altamente cambiante.
Paralelamente, el mantenimiento e instalación de ayudas a la navegación, a cargo del Centro Zonal de Señalización Marítima de la Gobernación Marítima de Punta Arenas, asegura rutas seguras en el océano Austral. Los especialistas en faros son desplegados por vía marítima y aérea a sectores remotos del continente.
Seguridad marítima, turismo y monitoreo ambiental
El aumento del turismo antártico ha reforzado las labores de monitoreo y control de naves, enmarcadas en las responsabilidades de búsqueda y salvamento marítimo de la Armada, que abarcan la península Antártica. Estas acciones buscan resguardar la vida humana en el mar y prevenir emergencias en un ecosistema frágil.
Asimismo, destacan los estudios hidrográficos y oceanográficos desarrollados por el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), el Programa de Observador del Ambiente Litoral (POAL) y las próximas campañas del Comité Oceanográfico Nacional (CONA), consolidando décadas de investigación sistemática en la región polar.
Apoyo a la investigación científica nacional
El respaldo a la ciencia es un eje central de la labor antártica. La Armada colabora estrechamente con el Instituto Antártico Chileno (INACH) en el transporte de carga, personal científico y la activación de refugios y bases estivales en zonas remotas del litoral antártico.
Un ejemplo reciente es el trabajo conjunto en Glaciar Unión, donde se reactivó una estación estival para estudios meteorológicos, glaciológicos y de concentración de hielo en la denominada “Antártica profunda”, junto a otras ramas de las Fuerzas Armadas y organismos científicos nacionales.
Una historia que continúa
Las operaciones se desarrollan bajo condiciones meteorológicas extremas, con vientos catabáticos, temperaturas que pueden descender hasta los –15 °C y cambios abruptos que exigen planificación, experiencia y coordinación permanente.
A 79 años de la primera Expedición Antártica Chilena, la Armada de Chile continúa siendo un pilar fundamental en la exploración, investigación y protección del Territorio Chileno Antártico. Su labor, que combina ciencia, tecnología y soberanía, forma parte de una historia que se proyecta desde el océano Austral hacia el Polo Sur, contribuyendo al conocimiento del planeta y al resguardo de uno de sus ecosistemas más sensibles.