Cada temporada estival, el Instituto Antártico Chileno (INACH) se transforma en un espacio de formación clave para estudiantes de distintas universidades del país, quienes llegan hasta Punta Arenas para realizar sus prácticas profesionales y aportar activamente al desarrollo de la ciencia antártica chilena.
Jóvenes de áreas como Comunicaciones, Educación, Laboratorios, Arquitectura, Administración, Bioquímica y Gestión de Personas se integran a los equipos del instituto durante uno de los periodos de mayor intensidad operativa: el verano antártico, marcado por el desarrollo de la Expedición Científica Antártica (ECA).
Un apoyo clave en plena Expedición Antártica
A diferencia de otros organismos que reducen su actividad en verano, el INACH incrementa significativamente su carga laboral durante estos meses, debido al despliegue logístico, administrativo y científico que implica sostener la investigación nacional en el Continente Blanco. En ese contexto, las y los estudiantes en práctica cumplen un rol fundamental.
“Durante el periodo estival el INACH aumenta considerablemente su actividad, ya que estamos en plena Expedición Científica Antártica. Para ello, los estudiantes en práctica nos entregan un apoyo clave para mantener la operación del instituto, considerando que una parte importante del personal se encuentra desplegada en la Antártica”, explica Natalia Coliboro, jefa del Departamento de Gestión de Personas.
Más allá del apoyo operativo, la experiencia refleja el compromiso institucional con la formación de capital humano interesado en la ciencia, la divulgación del conocimiento y el servicio público. “La idea es también reclutar talentos para la administración pública, personas que comprendan el valor de la probidad, la transparencia y el servicio al país”, añade Coliboro.
Formación, vocación pública y ciencia polar
El paso por el INACH permite a las y los practicantes conocer de cerca el trabajo científico y logístico que Chile desarrolla en la Antártica, así como el funcionamiento interno de un organismo público estratégico. Para muchos, esta experiencia abre nuevas perspectivas profesionales vinculadas tanto a la investigación científica como a la gestión del Estado.
Este verano, ocho estudiantes fortalecen distintas áreas del instituto:
- Francisca Doizi y Franko Vidal (Periodismo), en el Departamento de Comunicaciones y Educación.
- Fernanda González y Luis López (Arquitectura), en la Unidad de Proyectos.
- Diego Andrade (Administración de Empresas), en Servicios Generales.
- María Cartagena (Conectividad y Redes) y Gisela Cáceres (Bioquímica), en el Departamento Científico.
- María José Jerez (Técnico Jurídico), en el Departamento de Gestión de Personas.
Desde el ámbito administrativo, Diego Andrade destaca que su práctica le ha permitido aplicar conocimientos en un entorno real de alta exigencia: “Me motivó que el INACH abre una puerta al sector público y, además, es una institución de gran prestigio. Ha sido una muy buena elección”.
En tanto, María José Jerez subraya el ritmo dinámico del trabajo institucional: “Ha sido intenso, con mucho movimiento y aprendizaje constante, lo que me ha permitido conocer de primera fuente cómo funciona el instituto”.
Aportar y aprender desde la divulgación científica
En el área de Comunicaciones, la práctica también implica integrarse al pulso diario de la divulgación antártica. Francisca Doizi participa en la redacción de contenidos, apoyo audiovisual y cobertura de actividades institucionales. “Me siento parte del equipo, no como practicante, sino como una colega más. Eso hace que mi trabajo y mi opinión realmente importen”, comenta.
Estas experiencias confirman que las prácticas profesionales en el INACH no solo responden a una necesidad operativa del verano, sino que se han consolidado como un espacio formativo de alto valor, donde las nuevas generaciones aportan miradas frescas mientras adquieren herramientas clave para su futuro profesional.