ChemNanoTex utiliza pirólisis para descomponer 39 mil toneladas anuales de ropa desechada en fases sólida, líquida y gaseosa, produciendo nanotubos de carbono para industrias estratégicas en contexto de Ley REP que incorporó textiles como producto prioritario y mercado global proyectado en USD 2.600 millones para 2029 con crecimiento anual superior a 10%.
Con el objetivo de enfrentar el impacto ambiental del fast fashion, la Universidad Técnica Federico Santa María impulsa ChemNanoTex, proyecto encabezado por la Dra. Juliet Aristizábal, académica e investigadora del Departamento de Diseño y Manufactura, que transforma residuos textiles en nanomateriales de carbono mediante reciclaje químico, ofreciendo una alternativa sostenible para reducir la acumulación de desechos y generar materiales de alto valor para diversas industrias.
39 mil toneladas anuales en desierto de Atacama
Cada año, cerca de 39 mil toneladas de ropa usada terminan como desecho en zonas como el desierto de Atacama, un fenómeno intensificado por el aumento del consumo asociado al fast fashion. Frente a este escenario, el equipo de la universidad trabaja en una tecnología que aprovecha estos residuos mediante reciclaje químico basado en pirólisis, un proceso que permite descomponer los textiles en fases sólida, líquida y gaseosa sin combustión.
Como explica la investigadora: “El proyecto busca utilizar los residuos textiles a través de un reciclaje químico que los descompone en tres fases mediante pirólisis, potenciando la producción de la fase gaseosa para transformarla en nanomateriales basados en carbono“.
Validación a escala piloto en DIMA
En esta fase de desarrollo, el laboratorio ha logrado validar la producción de estos materiales a escala piloto, abriendo una oportunidad inédita para la industria nacional. Este desarrollo se realiza desde el DIMA y cuenta con la colaboración científica del laboratorio de nanobiomateriales dirigido por la Dra. Carolina Parra, permitiendo integrar experiencia en síntesis, caracterización y aplicación de materiales avanzados.
La Dra. Aristizábal señaló que “lo novedoso de nuestro proyecto está en que utilizamos los productos obtenidos para generar nanomateriales, lo que permite convertir un residuo complejo en un recurso de alto valor“.
La pirólisis es proceso termoquímico que descompone materiales orgánicos a temperaturas elevadas (típicamente 400-800°C) en ausencia de oxígeno, evitando combustión. En contexto textil, permite recuperar carbono estructural presente en fibras sintéticas (poliéster, nylon) y naturales (algodón, lana) para reordenarlo en nanoestructuras con propiedades mecánicas, eléctricas y térmicas excepcionales.
Ley REP genera escenario favorable
Agregó además que la reciente incorporación de los textiles como producto prioritario en la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) “genera un escenario favorable para escalar esta tecnología y llevarla al mercado, ofreciendo soluciones que contribuyan al cuidado del medioambiente y de las comunidades”.
La Ley REP establece obligaciones para productores e importadores de textiles de gestionar sus residuos, creando demanda regulatoria por soluciones de valorización que transformen desechos en recursos, marco que favorece viabilidad comercial de tecnologías como ChemNanoTex.
Tratamiento de textiles no recuperables
El proceso desarrollado en ChemNanoTex permite tratar residuos textiles en diferentes estados de deterioro, incluso aquellos que no pueden ser recuperados mediante reciclaje mecánico o iniciativas de reuso. Esto amplía las posibilidades de gestión en un sector donde gran parte de los desechos no encuentra una vía de valorización.
“Nuestro proyecto puede hacerse cargo de textiles que ya no pueden reutilizarse o transformarse en nuevos productos, evitando que terminen en vertederos ilegales“, indicó la investigadora.
Mercado global proyectado en USD 2.600 millones
Además de responder a la necesidad de nuevas estrategias de manejo de residuos, la iniciativa apunta a un mercado global en expansión. Se proyecta que el mercado de nanotubos de carbono supere los USD 2.600 millones en 2029, con tasas de crecimiento superiores al 10% anual. Esta tendencia abre oportunidades para que Chile avance hacia una industria basada en innovación y sostenibilidad, vinculando la gestión de residuos con desarrollos tecnológicos de frontera.
Los nanotubos de carbono presentan propiedades extraordinarias: resistencia mecánica superior al acero, conductividad eléctrica comparable al cobre, conductividad térmica excepcional y bajo peso, lo que los hace materiales estratégicos para aplicaciones en electrónica, almacenamiento de energía, materiales compuestos estructurales y catálisis.
Aplicaciones en sectores estratégicos
Como destacó la Dra. Aristizábal: “Esta tecnología permite transformar un problema ambiental en una oportunidad de innovación para sectores estratégicos como la minería, la energía y el transporte, promoviendo un modelo más circular y sostenible”.
En minería, nanotubos pueden reforzar materiales estructurales reduciendo peso de equipos; en energía, mejorar baterías y supercapacitores; en transporte, aligerar vehículos aumentando eficiencia energética. La producción local de estos nanomateriales desde residuos textiles representa oportunidad de agregar valor a problema ambiental regional.